Entrevista a Ignacio Tellez, de la Sociedad Tolkien Chilena

 

 

Entrevista a Ignacio Tellez, de la Sociedad Tolkien Chilena

 

1.      ¿Cómo surge la idea de crear una Sociedad Tolkien en Chile?

Indudablemente, todo comenzó por el gusto por la fantasía medieval y la obra del Profesor, como cariñosamente le decimos a J.R.R. Tolkien.

Ocurre mucho que quienes gustamos de este tipo de cosas, cuando comenzamos a adentrarnos en estos mundos, pensamos que estamos solos y que nadie más comparte estos gustos. Y como la gente suele vernos de forma extraña en un comienzo, nos da vergüenza desvelar esa parte de nosotr@s abiertamente.

Pero tras unas dulces coincidencias y otros eventos afortunados, nos recomendaron desde España crear una Sociedad Tolkien Chilena, lo que no hizo más que formalizar algo que ya iba encaminado a ser algo importante.

¿Parece poco? En las siguientes respuestas ahondé más en esto.

2.      ¿Habían escuchado sobre otras organizaciones relacionadas con Tolkien o la fantasía anteriores a la STC?

A mí entender, porque no estoy entre las personas fundadoras de la asociación, se supo tempranamente sobre la Sociedad Tolkien Española y la British Tolkien Society, y de la primera se obtuvo la inspiración para fundar la STC.

Acá en Sudamérica existía al menos la ATA (Asociación Tolkien Argentina), pero no sé si se tenía contacto por esos años.

 

3.      ¿Qué cuentan las leyendas sobre la fundación de la Sociedad en 1998 tras las primeras reuniones de 1997? ¿Podría relatarnos la versión que usted conoce? (Los cuatro fundadores (Susan Christen, Rodrigo Juri, Michel Carriel, Juan Carlos Rincón, etc.))

Claro, encantado.

Por allá, en el año 1997, un grupo de estudiantes universitarios en la capital comenzaron a asistir al Concilio de Dragones, un evento de juegos de rol organizado por el Club de Rol de Ingeniería de la Universidad de Chile (no sé si aún se realiza). En esas andanzas, unas pocas personas comenzaron a asistir con trajes (“disfraces”) medievales icónicos, relacionados con la obra de J.R.R. Tolkien o al menos muy cercanos a ella. Ello llamó la atención, pues era algo nuevo por estos lados del planeta, y comenzaron a acercarse y notar que tenían gustos afines.

Con eso comenzaron las ganas de formar algo, de darle forma a lo que eran reuniones informales en torno a un hobby que creían que no compartían con nadie más. Tras algunas reuniones y actividades, se enteraron que existía la Sociedad Tolkien Española (STE), una de las más antiguas e importantes agrupaciones tolkiendili (como llamamos a quienes gustan de la obra de Tolkien) del mundo.

La STE, en resumidas cuentas, les instó a crear una Sociedad Tolkien Chilena (STC), y ahí comenzó todo: como un espacio propio, nacional (a pesar de su inicio en la capital), en el cual reunirse y disfrutar de la magia de la obra del Profesor.

4.      ¿Hay remembranzas de la primera Mae Govanen realizada el 27 de marzo de 1999?

Esto tuve que consultarlo con el grupo de fundadores y fundadoras.

La primera Mae Govannen se hizo para responder a la necesidad de aportar por un medio escrito tradicional en esos años (considerando que por 1998 el Internet en Chile estaba recién comenzando a masificarse, y lo que más había eran foros y sitios web sencillos), intentando que no fuese un fanzine sino un lugar donde se pudiese conocer sobre el Legendarium (la obra de Tolkien) y la Sociedad Tolkien Chilena.

Para el contenido se incentivaba a la gente a crear sus propios escritos, al ser ciertamente una sociedad literaria, considerando los diversos gustos que afloraban por esos años: armas, vestimenta, historia, lenguas, etc. Además, se agregaba contenido adicional como entrevistas a integrantes de la agrupación, o directamente material de la STE (Sociedad Tolkien Española), con quienes se sostenía una relación de amistad y compartíamos contenido.

5.      ¿Qué función cumplía el campus Beauchef de la Universidad de Chile desde Marzo de 1998?

Hasta donde pudimos recabar, en el campus Beauchef se realizaba el Concilio de Dragones y no tenía relación directa con la STC. El lugar se lo conseguía el CRI (Club de Rol de Ingeniería), que actuaban como sponsors/contacto para el uso del lugar, y lo facilitaron para una reunión específica de nuestra agrupación. Además, nos invitaban a participar del Concilio de Dragones.

6.      Usted pertenece al Smial Anarinorie. ¿Cuál es la historia de la fundación de su Smial y cómo fue su incorporación a la Sociedad?

Efectivamente pertenezco a Anarinorië desde hace ya más de 20 años, cuando lo fundé con otras 2 personas. Esta historia es interesante, aunque será bastante autorreferente por cómo se dieron las cosas.

Resulta que yo nunca tuve mucho gusto por la literatura cuando era niño (habitual en esos años, porque los libros que nos hacían leer eran bastante aburridos, o sin un contexto adecuado para niños), pero en 4º Medio tuve un profesor muy dedicado que, en vez de obligarnos a leer tal o cual libro, nos dijo que leyéramos lo que quisiéramos pero que le entregáramos el libro 1 o 2 semanas antes de la prueba para que pudiera leerlo. Fue en ese panorama que yo, sin tener idea qué podría leer, le pregunté a una compañera, y ella me ofreció El Hobbit. Y ahí comenzó todo.

De ahí en más, me devoré El Hobbit y la trilogía de El Señor de los Anillos, y después vinieron las películas. Cuando estuve en la universidad en Valparaíso, conocí a una chica que también fantaseaba harto con El Señor de los Anillos, y en algún momento por allá por junio o julio del 2002, me dijo: “¿Por qué no escribimos el cuarto libro de El Señor de los Anillos? Con todo lo que viene después, según nosotros”, y yo, entusiasmado, acepté.

Llevábamos unos 2 o 3 capítulos, cuando me devolví a La Serena. Y allí un día ella, que era de Santiago, me dice que escuchó en la Radio Carolina una entrevista a un grupo de fanáticos de El Señor de los Anillos, los cuales estaban buscando a dos personas chilenas que estaban escribiendo el cuarto libro de El Señor de los Anillos. Anonadado, no supe qué decir. ¿Se referían a ella y yo? ¿Para qué nos buscaban? ¿Cómo se enteraron? Lo habíamos mantenido en secreto. Y la verdad no sabíamos qué pasaría si dieran con nosotr@s: ¿era para felicitarnos, o para denunciarnos por derechos de autor? Fue un miedo que nos llevó varios días superar, hasta que un día me dijo: “¿Y si llamo a la radio y pregunto?”, y yo le dije “Bueno”. Pero ahí le comentaron que, lamentablemente, estas personas no dejaron ningún teléfono de contacto ni nada dónde podamos encontrarles.

Eso nos hizo perder los ánimos, la verdad. Nos habíamos esperanzado con la idea optimista de que nos buscaban por algo bueno, y nos habría gustado contactarles. Yo me rendí, pero ella siguió investigando. Y en algún momento me dijo que había conseguido el contacto de alguien por MSN Messenger que era de una agrupación de El Señor de los Anillos. Me pidió que le contactara yo, porque ella lo había pensado y no iba a querer sumarse a un grupo así. Entonces, me armé de valor y le hablé. A estas alturas ya era octubre del 2002.

Resultó que la persona del otro lado era un integrante de la Sociedad Tolkien Chilena (STC), del Smial Caras Caladuath de la Región de Valparaíso. Me explicó que la STC no era un grupo de gente fanática, sino más un grupo literario que gustaba de la fantasía y la magia de la obra de Tolkien. Con eso, pregunté cómo me unía, y, cuando le dije que yo era de La Serena, me dijo que en mi ciudad no había un Smial. Ahí pensé: “Bueno, hasta aquí llegó mi aventura”, pero luego me dijo “¿Y por qué no creas un Smial allá?”. Lo primero que pensé fue que eso era mucho para mí. Lo veía como algo tan lejano, tan importante, y yo era un cualquiera, y no me creí capaz. Le pregunté qué tenía que hacer (en mi mente me imaginaba hasta trámites con gente de Europa, o algo por el estilo), y me explicó que simplemente debía reunir al menos otras 2 personas, darle un nombre al smial, y contactarle de vuelta, y él nos ayudaría a formalizarlo.

¡Eso hice! Entusiasmado, me fui a IRC (una aplicación de chats abierto) a buscar canales locales, y allí puse varios avisos. Eventualmente me reuní con otras dos personas, Daniela y Julio -muchos saludos y cariños para ambos-, y decidimos fundar un smial. Nos reunimos primero un 13 de octubre del 2002, pero sin mucha noción de qué hacer. Fue más para conocernos y lanzar ideas. Seguimos una guía que existía en esos años sobre cómo hacer funcionar un smial, y con eso “nos llevamos tarea para la casa”: reunirnos el siguiente fin de semana y formalizar lo que estábamos haciendo.

Originalmente el smial se llamó Helcagwathion (“Sombra de Hielo”, gracias a los traductores falsos que había de español a élfico y viceversa), nombre que creíamos maravilloso pero que estaba incorrecto y lo cambiamos tan pronto nos lo hicieron ver. Y bueno, a pesar del nombre provisorio, así nació oficialmente el Smial Anarinorië (Helcagwathion) un 20 de octubre del 2002.

7.      ¿Participó de la creación del Barco Élfico en el Cajón del Maipo? ¿Cuáles son los relatos épicos que surgieron de ese acto?

Lamentablemente no participé en su creación, pero sí disfruté de la sorpresa y fue maravilloso.

Las noches de los sábados en las Mereth Oronnad siempre han sido los momentos más especiales, tradicionalmente, y cada Mereth tiene su forma de hacerlo. En esta oportunidad, el año 2011, ya había pasado gran parte del día sábado y sabíamos que venía la cena. Recuerdo que estaba oscuro y nos llamaron a reunirnos, iluminando solo con antorchas. No recuerdo qué nos dijeron, pero nos llevaron en grupo a través de unos árboles y matorrales, y de pronto lo vimos.

Un barco en tamaño real, con forma de cisne blanco, descansando sobre una planicie con el Valle del Maipo de fondo. El juego de luces por la noche, el tamaño, los adornos: todo eso hicieron de esa experiencia algo maravilloso. Recuerdo reacciones de asombro y sorpresa, incluyendo la mía por supuesto, y fue una velada hermosa.

Sólo puedo decir que pocas veces me sentí tan dentro de la fantasía del Profesor como en aquella ocasión.

Imagen que contiene pasto, exterior, campo, montaña

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

(Lamentablemente, la imagen no muestra mucho. Es de poco antes de terminar el encuentro, y ya se estaba desarmando el navío)

8.      ¿Cómo fue el impacto que tuvo el estreno de las Películas de Peter Jackson? ¿Cómo se comparan estas con las antiguas de los 80 y 90? ¿Cuál fue el efecto que estas películas produjeron en la STC y las membresías? ¿Qué es lo que aportan las películas y qué es lo más valioso que se pierde si solo se ven estas en el ardoroso deseo de conocer más sobre el universo?

Indudablemente, esas películas fueron un punto de inflexión. Hay un antes y un después en el Mundo Tolkiendili (y cinematográficamente también, al menos para el género de fantasía). Abrieron las puertas a la Tierra Media a mucha gente que no las había cruzado con los libros, y permitió que la obra del Profesor se expandiera aún más por el mundo. Ayudó mucho que estuviesen tan bien hechas y mantuvieran la esencia de varios elementos relevantes de la saga literaria.

En comparación a la de Bakshi de 1978 (“The Lord of the Rings”) y a la de Rankin/Bass’s de 1980 (“The Return of the King”), las de Peter Jackson acercaron mucho más la fantasía de Tolkien a la realidad. Las películas de los 70s y 80s son más simples, como un relato (semi)animado de los hechos, que, a mi criterio, ayudaron más a la gente que había leído los libros a disfrutar en pantalla de lo que habían leído. Las de Peter Jackson no solo consiguieron eso, sino que abrieron las puertas globales a una de las mejores sagas de fantasía. Un cuento distinto es, diría yo, la película de The Hobbit de 1977, que está entre mis favoritas y que representa muy bien lo acontecido en el libro.

En términos del impacto en la STC, fue enorme. Llegó mucha, mucha gente, y tuvimos el peak de socios por esos años (alrededor de 500 personas, si mal no recuerdo). La STC fue una de las primeras agrupaciones en torno a la fantasía medieval en Chile, al menos en esas dimensiones, y en torno a su desarrollo surgieron otros grupos y asociaciones que, poco a poco, fueron creando todo un rubro que hoy existe en gran parte del país alrededor de las ferias medievales (y sus variantes no tan cercanas a la esencia original).

Pero no todo fue maravilloso con las películas de Peter Jackson. Como todo tiene un fin, el boom de gente que llegó no duró para siempre, y ya por los años 2008-2009 tuvimos una baja enorme de gente, llegando a ser, en algún punto, no más de 7 personas a nivel nacional. No supimos organizarnos bien, me atrevería a decir ahora, pero éramos jóvenes y sin experiencia. Afortunadamente pudimos volver a salir a flote, y acá estamos tras casi 28 años.

Para quienes han visto sólo las películas, déjenme decirles que, como suele suceder, lo que podrían experimentar en los libros es mejor que las películas. Pero no es tan solo eso. El Profesor creó uno de los mundos de fantasía más complejos que se han creado (de hecho, sin ahondar mucho más en el tema, fue el precursor de la Literatura Fantástica moderna), y eso en las películas sólo se percibe en la superficie. Leyendo El Señor de los Anillos y El Silmarillion (uno de mis libros favoritos, por cierto), se dan cuenta de lo increíble de la amplitud de la creación de Tolkien. ¿Creen que los 9 miembros de la Comunidad del Anillo son héroes increíbles para sus pares? Es que no han visto elfos combatiendo a dioses que son capaces de partir el suelo y generar sismos con sus mazos, o a enanos portando máscaras y combatiendo contra dragones. El Señor de los Anillos es sólo la punta del iceberg.

9.    ¿Existe una competencia entre Smial en la búsqueda del control central o la implementación de los Smial permite la independencia y evita conflictos entre Smials? ¿El Anillo sedujo a alguno de sus integrantes? ¿Hay Smial paralelos o autónomos? Si los hubiera, ¿Cómo es la relación con estos smiales?

Ah, buena pregunta.

Primero que todo, convengamos que todo grupo humano siempre tiende al conflicto, y eso es parte de nuestras diferentes naturalezas de ser y de pensar; hay que tener esto en consideración. Creer que un grupo humano nunca tendrá conflictos, menores o mayores, es una utopía.

Ya entrando en tema de nuestros smials, la respuesta corta es: no existe una competencia constante y no hemos tenido conflictos de smials intentando “apoderarse” de la STC, pero hemos tenido conflictos entre smials. Especificaré para que entiendan de qué hablo.

Cada smial en la STC es una agrupación independiente, aunque al aceptar estar bajo el ala de la Sociedad Tolkien Chilena, acepta también algunas reglas generales (de comportamiento de sus integrantes, de pago de membresías, de participación en actividades, etc.). Pero a pesar de esos límites generales, cada smial puede encargarse de funcionar como mejor prefiera: cómo organizarse internamente, qué tipo de actividades hacer, qué tipo de gente aceptar (sin discriminar, ciertamente, sino más bien por rangos etarios, o a veces porque son “sólo para elfos” -en términos de la identidad tolkiendil que cada integrante de la STC tiene-, por dar un ejemplo), en qué enfocarse, etc.

Ahora explicaré un poco de estructura de la STC, de forma general. Créanme, ya verán que todo esto tiene sentido. La dirección central a nivel nacional está a cargo de un Directorio al que llamamos Concilio Blanco, que se elige cada 3 años y que se compone de personas de cualquier parte del país. Después, vertical u horizontalmente (a veces uno, a veces es el otro), se encuentra el Consejo Oficial de Thains y Senescales (COTS), que es la agrupación de directivos de smials; este COTS coordina esfuerzos entre smials, y apoya a Concilio Blanco en la gestión de la STC. Y ya tenemos a las unidades atómicas funcionales de la STC que son los smials, casi como si se tratase de una federación con estados federados. Y los smials están compuestos por personas, nuestr@s soci@s.

Bajo esta estructura, la independencia de cada smial hace difícil (y tal vez hasta poco motivante) que, como agrupación, decidan entrar en conflicto con el Concilio Blanco por ejemplo, con el objetivo de tomar el control de la STC. Sin embargo, sí hemos tenido conflictos entre smials. Hace varios años ya, por allá por los años en torno al estreno de El Hobbit (2012-2014), tuvimos varios smials grandes en la Región Metropolitana, y en particular dos de ellos no se llevaban bien. Nunca dimos, o yo al menos no la recuerdo, con la raíz del conflicto, pero había altercados y discusiones acaloradas cuando se encontraban en eventos, en reuniones, e incluso por los medios generales de comunicación. No supimos lidiar con aquello, y ambas agrupaciones terminaron disolviéndose (algunas en smials más pequeños que han funcionado bien hasta ahora, y otras simplemente con la salida de su gente del smial y de la STC). De ahí en más, ya como una agrupación más madura, y con gente más madura también, hemos tenido otro tipo de situaciones que resolver, pero ya no conflictos entre smials.

Y claro que cada smial es un mundo aparte. Hay smials tan pequeños que la STC se convierte en un salvavidas mientras agarran fuerzas, y otros tan grandes que prácticamente no necesitan a la STC. Pero seguimos trabajando y colaborando bajo el ala de nuestra querida asociación, esperando poder hacer cosas más grandes y llegar más lejos.

También compartimos territorio con otras agrupaciones en torno a la obra de Tolkien, como la Sociedad Tolkien Magallanes (STMag, https://www.tolkienmagallanes.com), con quienes tenemos una relación limpia por ahora. No cercana, debo decir, porque nos separan muchos kilómetros (nuestro smial más austral está en Bio-bío por ahora). Ya saben: Chile. Les dejamos un saludo fraternal de todas maneras.

10. En el caso de haber sucedido lo primero, ¿cómo se resolvió, si es que se resolvió?

Bueno, quedó claro, espero, que no nos ha sucedido eso específicamente. De todos modos, me gustaría agregar que el año pasado creamos un programa de medidas para seguridad de quienes somos parte de la agrupación y de quienes comparten con nuestra gente en eventos, llamado Saneamiento de las Cuadernas.

Este programa busca, por un lado, entregarnos herramientas a nivel individual y colectivo, que nos permitan lidiar con situaciones sensibles que puedan suceder. Además, busca hacer más estricto el ingreso de personas a la agrupación, para que no llegue alguien con un perfil que no aceptemos (por ejemplo, que su certificado de antecedentes presente observaciones serias). Hay otras cosas, pero no ahondaré mucho en ello.

Estas medidas nos han ayudado a salir de algunos apuros, de reaccionar (más) apropiadamente en situaciones complejas, y, esperamos, a evitar conflictos que puedan ocurrir en la STC.

11. Enviamos a un inteligente hobbit a contar los Smials vigentes y nos indica que son trece. ¿Está en lo correcto? ¿Cuál fue el período de mayor cantidad de Smials? ¿Cómo se administró esa situación?

Estos hobbits curiosos que meten sus narices—oh, perdón. Claro, claro.

Actualmente tenemos 13 smials, efectivamente, desde Arica hasta Concepción. Había uno en Valdivia pero se disolvió, y hay interés en formar uno en Puerto Montt. Ya veremos.

El periodo de mayor cantidad no sabría decirlo. Me atrevería a decir que debió ser para los años en torno al estreno de las películas de Peter Jackson (2000-2006), pero no tengo una cifra que les pueda compartir. Lo que sí recuerdo es que éramos menos organizados por esos años, también en parte por la madurez individual y la colectiva: nos faltaba mucho por recorrer aún. A pesar de ello, diría que había más motivación de las personas por fundar y organizar smials, y eran grupos con gustos más específicos que hoy en día: había smials enfocados en música, en teatro, otros en juegos de rol, en lenguas, y así. Hoy en día tenemos poco de eso (los smials cubren un poco de todo, por así decirlo), pero no deja de ser muy divertido ser parte de uno.

Por esos años, el Concilio Blanco solía ser más una directiva en el término habitual de la palabra: tomaban decisiones por el general de la agrupación, y por ell@s pasaban las decisiones principales de gestión y funcionamiento. Esto, como todo, tenía sus pros y contras, pero terminó generando roces con el COTS en algún periodo de nuestra historia, y eso bajó harto los ánimos. Eran situaciones que tuvimos que enfrentar para aprender y madurar en lo que somos hoy en día.

12. ¿Cuál es el principal motivo para la aparición de un Smial? ¿Y para la desaparición? ¿Qué medidas no mágicas pueden tomarse para prevenir lo último?

Para que se forme un smial tienen que darse un par de cosas, que no siempre son sencillas (en otros países tienen hartas complicaciones con esto): que la gente se quiera sumar a la Sociedad Tolkien Chilena, que tengan cercanía geográfica (que es lo ideal, a pesar de que hay smials que tienen gente en otras ciudades), y que tengan gustos afines o al menos cercanos. Con eso ya pueden al menos intentar crear uno, porque hay que reconocer que no funcionan siempre.

Y que un smial desaparezca es relativamente sencillo: falta de tiempo para seguir participando, no saber congeniar los gustos de las personas que lo componen, no encontrar un núcleo que les lleve a reunirse (últimamente hago mucho hincapié en este punto para los smials nuevos), o simplemente que las relaciones humanas no permitan que el grupo funcione. Eso último, diría yo, es más habitual de lo que me gustaría reconocer, pero no es tan habitual como puede sonar.

En general, como para todo grupo humano voluntario (porque cambia mucho si hay una obligación o un sueldo de por medio), se debe trabajar en el bien común. Y eso requiere mucha paciencia, conversación abierta, y una no menor pizca de encanto (parafraseando a Gandalf). Como yo lo veo al menos, para que un grupo consiga perdurar deben tener claras algunas cosas clave: qué les llama a juntarse (comida, juegos, literatura, lenguas, música, etc.), qué quieren hacer en el corto plazo, qué quieren hacer en el largo plazo, y qué cosas que hacen no les han gustado. Estas son cosas que hay que consultar y conversar cada cierto tiempo, porque la llama que les encendió los corazones al comienzo puede disminuir con el tiempo. También es muy importante la comunicación, en todo medio. Una mala comunicación hace que cada quien asuma cosas según lo que entiende, y eso genera expectativas de cosas que podrían no ser, y eso finalmente genera desmotivación.

13. Una pregunta que me hace un tal Denethor, Senescal de Gondor, es si existe la posibilidad de que un integrante de algún Smial pertenezca y se mantenga en la sociedad sin haber leído la obra del Profesor. ¿Ha sucedido? ¿Fue obligado a consumir alimento de orco?

¡Claro que sí! (uy, hace unos años me habrían ahorcado por decir eso). Ciertamente no fue así en un comienzo, y costó aceptar que hubiera gente que entraría a la agrupación por solamente las películas. No recuerdo que se haya obligado a alguien a tener que leer, pero ciertamente se le persuadía o insistía.

Ya con el tiempo comenzamos a abrir la puerta doble, y con eso los criterios de ingreso fueron más flexibles en ese sentido. ¿Te gusta la fantasía medieval, y al menos conoces El Señor de los Anillos y/o El Hobbit? Te damos la bienvenida a la STC. Aprendimos que la gente debe también tener la oportunidad de aprender estando dentro, y ha sido gratificante.

14. ¿Cuál ha sido el peor año de la Sociedad? (por ejemplo, la baja de socios del 2009) ¿Por qué? ¿Qué aprendizajes, aplicables a otras organizaciones, se podrían aconsejar a partir de la superación de esa crisis?

Dentro de lo que puedo recordar, puedo imaginar tres periodos (cada uno de 1 o 2 años) que nos tuvieron bastante complicados, aunque por diferentes razones.

El primero yo diría que fue en torno al periodo 2008-2009. Por esos años, veníamos ya en bajada del boom de la primera trilogía de Peter Jackson, pero, aunque ya no éramos un grupo tan numeroso, seguíamos siendo un grupo activo y motivado. En aquel momento, por primera vez me tocó ser parte del Concilio Blanco (la directiva nacional, por si no lo recuerdan), pero tenía un cargo bastante simple y poco relevante en comparación al resto de la directiva porque sentía que me faltaba experiencia en muchas cosas para ser parte del núcleo directivo principal, por decirlo de alguna forma. Pasaron unos meses y un malintencionado ataque por el grupo de correos que usábamos terminó por generar bastante revuelo, y quien era el presidente de la STC en esos años se fue. Esto generó una bola de nieve que terminó llevándonos a perder varios socios y ganas de hacer cosas, y nos vimos en la obligación de tener que empezar a hacer actividades con menos de 10 personas a nivel nacional. Afortunadamente, funcionó.

El segundo periodo complejo vino a los pocos años, diría que por los años 2011-2014, en que comenzó a llegar nuevamente harta gente nueva a raíz de nuestra presencia en eventos y de la segunda trilogía de Peter Jackson. Nos encontramos con varios grupos humanos más jóvenes y de gustos distintos a los que solíamos compartir, lo que comenzó a generar algunos roces y complicaciones generacionales. Pero más que ello, el gran problema es que había grupos en la capital que se llevaban bastante mal, que prácticamente cada vez que podían buscaban ofenderse mutuamente y arruinar los momentos de colaboración general. Para ser justo y no confundir a quienes lean esto, no presencié todos esos “enfrentamientos”, pero sí me llamaron a mediar algunas veces; desconozco la raíz de esos conflictos, por lo que no podría decir si tuvimos forma de haberlo evitado apropiadamente. Lo que sí es claro es que como agrupación no supimos reaccionar ni a liderar correctamente a la gente nueva que fue llegando, y eso terminó causando que harta gente se fuese también (sobre todo de esos grupos en conflicto), y que haya gente que, a pesar de no ser parte de la STC, sigue llevándose mal con gente que aún participa.

El último periodo complicado vino para los años del estallido social y la pandemia (2019-2023). La directiva que había comenzado en 2017 continuó su labor por prácticamente 6 años, generando mucho desgaste y pocas ganas de seguir trabajando por la agrupación. Entonces, además de las dificultades esperables del complicado momento de la pandemia, se sumó esta gestión debilitada que en conjunto fueron catalizadores de una etapa de muy poca actividad, desorganización, y malas decisiones del que nos tomó harto trabajo y esfuerzo general poder salir.

Finalmente, y en respuesta a la última parte de la pregunta, diría que estos tres periodos nos dejan varias moralejas, que trataré de resumir:

Debemos tener cuidado con nuestros espacios comunes y con las relaciones humanas que se desarrollan allí, trabajando la afinidad cultural de quienes somos parte de la agrupación y asegurándonos que la gente que se incorpora la entienda y se haga parte de ella. Las agrupaciones deben evolucionar y adaptarse, pero para ello se necesita un balance entre planificación e improvisación que facilite el crecimiento y los cambios sin dañar los cimientos que hacen que el grupo sea fuerte. Y finalmente, por mucho que se trate -al menos en nuestro caso- de una agrupación de actividades que giran en torno a pasatiempos, no hay que menospreciar la relevancia de la organización y formalización de procesos, que muchas veces se menosprecian creyendo que no se utilizan en agrupaciones de esta índole; así mismo, tampoco se debe caer en sobre estructurar lo que la agrupación hace para no dañar la fluidez y libertad que facilitan una permanencia agradable. Es un equilibrio delicado que se debe trabajar y comunicar.

15. ¿Cómo ha cambiado la accesibilidad de accesorios y vestimentas a lo largo de las décadas?

Diría yo que bastante. Cuando la STC comenzó sus andanzas, no existía el mercado que tenemos hoy de eventos medievales y agrupaciones y personas artesanas. La confección de prendas y la elaboración de accesorios, que antes recaía en manos de las mismas personas que las querían y quizá gente de sus círculos cercanos que les pudiese ayudar (familia, vecindario, etc.), ahora se encuentra en diversos lugares del país, en eventos durante prácticamente todo el año, e inclusive a través de contacto por Internet.

Ya dejó de ser una novedad, y ahora es casi una moda.

16. ¿Cómo se abordó la Pandemia?

Bueno, más allá de lo que ya he mencionado sobre la dificultad de organización y funcionamiento general, intentamos generar actividades online durante el 2020 para ayudar a la gente a lidiar con todo lo que implicó el encierro.

Año a año, cerca de fin de año por lo general, tenemos nuestro encuentro anual al que llamamos Mereth Oronnad. El 2020 decidimos hacerlo online, con actividades que duraron varios meses y que nos permitieron seguir participando y divirtiéndonos a pesar de estar a distancia. También otras actividades importantes de varios smials se realizaron online, lo que nos obligó a ingeniar otras formas de desarrollar eventos y de generar participación.

Indudablemente uno de los elementos que más cambiaron en nuestra agrupación, tal y como sucedió en general en el planeta, fue el uso de videollamadas para mantener comunicación y contacto. Hasta hoy en día se ha convertido en el principal medio de comunicación funcional de la agrupación, que hasta implicó cambios en los estatutos para permitir nuestras Asambleas Generales a ser realizadas de forma virtual.

17. ¿Qué métodos se han utilizado para abordar la inclusividad en la Sociedad Tolkien, en cuanto a la diversidad de identidad de género, neurodivergencias y diferencias en cuanto a nacionalidades?

Esto lo hemos ido abordando paulatinamente.

Tenemos personas no binarias en la agrupación, por ejemplo, y el trato usando la vocal “e” aún no ha sido masificado. No lo exigimos, ciertamente, pero sí pedimos que se intente y se respete. No toda la gente está dispuesta a este cambio, por lo que se intenta manejar lenta pero conscientemente.

Respecto de la neurodivergencia, yo diría que la gente neurotípica es minoría en la agrupación. No tenemos un trato especial hacia la gente con alguna neurodiversidad, al menos no de forma general, pero quizá sí haya smials que tomen medidas específicas.

En general, y más allá de estos dos casos, nuestros esfuerzos apuntan más a tener un espacio seguro y acogedor para todo tipo de gente que se pueda y quiera unir a la agrupación.

18. ¿Es posible hacer una línea de tiempo de los presidentes de la Sociedad? ¿Su antecesor fue Raulí Tulkas? ¿Y previamente?

Claro, creo que tenemos un listado histórico de presidentes y sus periodos. Lo dejaré acá, no sin antes advertir que tal vez alguno de los nombres pueda no corresponder a la presidencia sino a alguien que estuvo en la directiva (tal vez por error del registro que intentamos armar hace unos años); lo mismo con los rangos de tiempo.

1998-2000

Lasmallen (Susan C.)

2000-2001

Lasmallen (Susan C.)

2001-2003

Lasmallen (Susan C.)

2003-2005

Iarwir (David S.)

2005-2007

Arahamar (Pablo Q.)

2007

Luingalad (Lenka J.)

2007-2008

Narmacil (Germán F.)

2008-2009

Belsar (Ignacio Téllez)

2009-2011

Mordring (Ramón V.)

2011-2013

Lady Camuro (Nancy S.)

2013-2015

Fenrir Felagund (Pedro S.)

2015-2017

Erunámo Draugdûn (Daniel T.)

2017-2023

Tinfang (Raulí A.)

2023-2024

(Concilio Transitorio)*

2025-2027

Belsar (Ignacio Téllez)

* El Concilio Transitorio de los años 2023-2024 no tuvo una presidencia establecida. Fue más bien un triunvirato gubernamental.

19. ¿Se ha notado un cambio generacional en cuanto a lectores y seguidores de Tolkien, con respecto a su background de lecturas, es decir que solo hayan leído resúmenes o referencias? ¿Al Profesor siempre se le lee igual o han surgido nuevas interpretaciones de su obra, con respecto a miradas feministas, de diversidad de género u otras?

No sé si hablaría de un cambio generacional respecto de esto, y a pesar de que la mayoría de la gente suele comenzar por los primeros cinco libros habituales (El Hobbit, los tres de El Señor de los Anillos, y El Silmarillion), sí hay diferencias en cómo se aborda la lectura del Legendarium estos últimos… 10-15 años, tal vez.

Como ya deben haber saber, con la ayuda de Christopher Tolkien se publicó mucho contenido que extendió la obra de su padre, desde nuevas ediciones de libros que ya existían hasta libros nuevos. Esto ha hecho que se pueda conocer a más cabalidad lo que trabajó el Profesor en su vida, y que tengamos más material para discutir, conversar y aprender. Y ni siquiera he mencionado los escritores e investigadores que publican contenido complementario y estudios sobre la obra de Tolkien desde distintos puntos de vista, como David Day, que tiene desde biografías hasta compilaciones y explicaciones temáticas de distintos aspectos del Legendarium.

Ahora bien, las conversaciones y discusiones respecto a miradas y análisis de temáticas de alto impacto recientes en la obra del Profesor (feminismo, por ejemplo) siempre han tenido cierto grado de cabida, creo yo. Pero sí las redes sociales y los espacios virtuales (donde es más fácil congregar gente u opiniones) han dado espacio a otros puntos de vista e interpretaciones sobre cómo cada quien cree que el Profesor abordó esos temas, intentando considerar el hecho que la realidad en la que se crió y vivió Tolkien era muy distinta a la nuestra.

A fin de cuentas, todo esto no ha hecho más que ampliar el abanico de personas que lee y gusta de Tolkien, y eso siempre es motivo de orgullo y alegría.

20. ¿Existe alguna edición preferida de la obra de Tolkien en español? ¿Y alguna edición prohibida o mal mirada?

Uy, no me atrevería a ahondar una respuesta a esta pregunta. No tengo mucha noción de las distintas ediciones, y menos de si la gente en general prefiere unas u otras.

Lo único que podría decir respecto de esto es el hecho que las primeras ediciones, y por ende las primeras traducciones, abordan algunos aspectos menores de la obra de Tolkien de forma distinta, y eso al menos genera curiosidad entre quienes seguimos al Profesor (y a su hijo) y su Legendarium. Por ejemplo, las primeras ediciones de El Hobbit describían bastante menos a Gollum, y cuando, en los años ’60 se hicieron dibujos de Gollum en Finlandia, al Profesor no le gustaron y se sintió en la obligación de ahondar en la descripción de ese personaje en el libro para que hubiese más claridad en su verdadera apariencia.

Recientemente han ido saliendo nuevas ediciones de los mismos libros, que si bien narran la misma historia, se corrigen o mejoran detalles que, para quienes tienen buena memoria y un ojo clínico, son novedades importantes. Esto no hace más que aumentar el amor que sentimos por una obra que, tras ya casi 100 años de haber comenzado, se sigue estudiando, se sigue leyendo, se sigue publicando y se sigue disfrutando.

21. ¿Cómo ha sido el proceso de ampliación del universo tolkiendil con la serie de Amazon “Los anillos de poder”? ¿Cuál es la opinión más generalizada?

Me atrevería a decir que no ha servido para ampliar el universo de Tolkien, porque no es una serie canónica (nunca estuvo pensada como una, por asuntos de derechos e intenciones de la producción), así que no agrega contenido oficial. Y en general ha recibido muchas críticas negativas, aunque yo diría que hay bastante división en cuanto a si gustó o no. Hay mucha gente purista en este tipo de agrupaciones, que difícilmente va a permitir que algo plantee realidades distintas a lo que consideran debe permanecer siempre como fue presentado por el Profesor, lo que es una opinión perfectamente válida en todas estas conversaciones.

Lamentablemente, uno de los aspectos más relevantes de una serie así son los guiones, y es donde más se ha caído la serie a mi parecer; sobre todo en la segunda temporada. Eso no quita, sin embargo, que tenga arcos argumentales notables, como la historia de Celebrimbor y Annatar en Eregion.

Al final, para gustos hay colores. La serie ha presentado al menos oportunidades de reunión y conversación en torno a algo un poco distinto a lo habitual. Si ha gustado o no, ya va en cada persona.

22. ¿Qué función cultural se puede indicar que cumple la Sociedad Tolkien Chilena?

La STC siempre ha tenido como objetivo nuclear la difusión de la obra de Tolkien, desde sus comienzos formales a comienzos de los 2000. A partir de ella hemos ido generando instancias y contenido que nos permita acercar a las personas al Legendarium y al Profesor, ya sea de forma directa a través de charlas o demostraciones, como de forma indirecta a través de participación en eventos de actividades afines (como ferias medievales).

Hemos hecho lo posible por que este acercamiento sea siempre serio y responsable, lo que ha dado paso a que la Sociedad Tolkien Chilena sea reconocida y respetada dentro de los círculos en los que tenemos influencia. Pero esto, diría yo, no es más que la raíz del árbol.

Con el paso de los años, la STC ha ido evolucionando en la forma en que desarrolla sus actividades y encuentros, ampliando sus pasos hacia otras ramas culturales además de la Literatura. Podrán ver que hemos desarrollado actividades en torno a teatro, música, poesía, y otras más. Y justamente ésa es la idea: generar espacios donde la cultura pueda brotar no tan solo desde los libros del Profesor, sino desde las mismas habilidades y gustos de quienes componen nuestra variada agrupación… aunque siempre dentro de un amplio espectro en torno al Legendarium. Y son todas estas ramas las que buscamos compartir con la gente que nos visita, nos conoce, y disfruta de nuestro despliegue.

Para el futuro nos encantaría poder ser una agrupación reconocida culturalmente a nivel nacional, generando impacto en aspectos educativos, lúdicos y culturales, manejando recursos de toda índole para dejar nuestro sello en todo lo que hagamos. Pero es un camino largo y complejo, que iremos trabajando paso a paso de ahora en adelante. Ya veremos si Eru nos acompaña mientras lo recorremos.

23. ¿Es posible conseguirse digitalmente las revistas de la STC, o en un futuro próximo?

Uy, pregunta complicada. No podría asegurarlo, pero sin lugar a duda lo podemos intentar. Me parece que no tenemos respaldo digital de las Mae Govannen (el nombre de la revista), pero sí tenemos aún algunas copias físicas.

Tal vez podamos regalarles algunos volúmenes 😉

24. ¿Cómo se proyecta el futuro de la Sociedad Tolkien Chilena?

Difícil decirlo, pero esperamos que siempre apuntemos a mejorar. Tenemos una hoja de ruta de nuestro periodo 2025-2027, con metas y objetivos claros que hemos estado abordando en lo que llevamos, y que esperamos completar a finales del próximo año.

En el directorio actual hemos trabajado bastante duro para intentar volver a posicionar a la Sociedad Tolkien Chilena en el lugar que se merece entre las agrupaciones de fantasía y de cultura a nivel nacional, pero es una labor que sigue en desarrollo. Nos encantaría ser un estamento relevante para la cultura a nivel país, desde ámbitos educacionales hasta recreativos, pero para ello nos queda mucho trecho por recorrer todavía (sobre todo a nivel interno).

Estamos trabajando en mejorar las estructuras y los procesos, y en formalizar todo lo que hace la STC a lo largo del país intentando obtener la esquiva Personalidad Jurídica a nivel nacional, que llevamos intentando obtener desde el año 2004 pero que aún no hemos conseguido. Estamos poniendo gran parte de nuestros esfuerzos en esto, así es que rogamos a Eru que podamos obtenerla durante este 2026.

Fuera de eso, nos encantaría poder recibir más gente y llegar a más ciudades. Tenemos pendiente llevar la magia de Tolkien, la Fantasía, y la Sociedad Tolkien Chilena a las zonas del país donde actualmente no tenemos smials. Este 2026 será sin lugar a duda una de nuestras metas, así es que si lees esto y te interesaría participar, pero no hay un smial en tu ciudad, ¡escríbenos!

 

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